Me encanta pintar emociones con el cuerpo y la mirada. No tengo miedo de brillar ni de soñar en colores fuertes. Si te gusta la magia en movimiento, acércate. Podría ser que lo nuestro empiece con una sonrisa. Me encanta un buen vino y quien lo comparte conmigo. Me pierdo en conversaciones profundas, en risas y en miradas que hablan más que palabras. Nada me quita el rollo como la mala educación. Y no me refiero a no poner la mesa, sino a la falta de respeto en el trato.